La transformación del trabajo ha dejado de ser una proyección a largo plazo para convertirse en el eje central de las decisiones corporativas en Colombia. De acuerdo con el informe Tendencias Globales de Capital Humano 2026, presentado en Bogotá, las organizaciones se encuentran en un punto de inflexión crítico donde la agilidad y la adopción de la Inteligencia Artificial (IA) ya no representan ventajas competitivas opcionales, sino requisitos indispensables para la supervivencia de los negocios.
No obstante, los datos revelan una notable contradicción: la urgencia estratégica no se está traduciendo en capacidad de ejecución. El análisis de la muestra, basado en un estudio global de aproximadamente 10.000 compañías, incluyendo 150 organizaciones colombianas de diversos tamaños, evidencia que la mayoría de las empresas locales aún se encuentra en etapas tempranas o exploratorias de implementación.
La paradoja de las cifras: intención vs madurez
El panorama corporativo en Colombia refleja una clara alineación con las preocupaciones globales, pero con rezagos estructurales en su aplicación práctica:
Adaptabilidad en la agenda: el 85,5% de los líderes en Colombia califica como "altamente importante" la capacidad de adaptación organizacional, una cifra superior al 70% registrado en el promedio global.
Gestión del talento: la coordinación de personas, habilidades y recursos es crítica para el 88,3% de los encuestados en el país, mientras que el aprendizaje continuo supera el 74% en relevancia.
La brecha del liderazgo: A pesar de que más del 65% de los ejecutivos colombianos considera la IA un factor crítico para la toma de decisiones, solo entre el 2% y el 4% de las empresas se considera líder en esta área o en la planificación futura de su fuerza laboral.
A nivel global, la situación mantiene un comportamiento similar. Aunque el 88% de los directivos reconoce la necesidad de orquestar habilidades, escasamente un 7% reporta un nivel alto de madurez en estas prácticas.
El factor humano como el verdadero diferencial
El informe enfatiza que la adquisición de tecnología de punta no garantiza el éxito por sí misma. En mercados competitivos, los recursos económicos permiten el acceso a herramientas homogéneas, como sistemas CRM o plataformas ERP de última generación; por lo tanto, el verdadero valor estratégico se desplaza hacia el desarrollo de las capacidades de los equipos de trabajo.
Roberto Estrada, Socio de Human Capital en Deloitte, destaca la naturaleza de este desafío en el contexto local: "Los resultados muestran que en Colombia existe una alta conciencia sobre los desafíos del futuro del trabajo. Las organizaciones entienden la urgencia de adaptarse, incorporar la inteligencia artificial y fortalecer sus capacidades humanas, lo que demuestra una agenda estratégica alineada con las tendencias globales. El principal desafío para Colombia no es definir la ruta, sino acelerar su ejecución".
Estrada insiste en que las organizaciones que ven la IA puramente bajo una óptica de automatización y sustitución de personal tienen 1.6 veces menos probabilidades de obtener retornos financieros positivos en comparación con aquellas que optan por un enfoque de integración donde la tecnología potencia las habilidades humanas. "El gran desafío para las empresas es permanecer más humanas que nunca", complementó el vocero.
El reto del aprendizaje y la velocidad del entorno
La reducción de las jornadas laborales en la región y el incremento de los costos asociados a la seguridad social están obligando a las empresas a buscar eficiencias mediante la tecnología, buscando balancear la rentabilidad del negocio con el concepto de trabajo digno. Sin embargo, la liberación de tareas operativas que promete la IA plantea una nueva interrogante: ¿está el talento preparado para asumir roles netamente estratégicos?
La respuesta se encuentra en el reentrenamiento (reskilling) y en la aplicación inmediata del conocimiento. El informe advierte sobre la baja retención del aprendizaje pasivo en las organizaciones: si un colaborador recibe capacitación, pero no la ejecuta de forma práctica, olvida hasta el 70% de lo aprendido en apenas una semana.
Para mitigar este riesgo y competir por el talento frente a los grandes jugadores tecnológicos del mercado, las empresas colombianas enfrentan la tarea de redefinir por completo la experiencia de sus empleados. Esto implica estructurar esquemas de trabajo flexibles, gestionar la convivencia de cuatro generaciones distintas dentro de una misma organización y fomentar una cultura de curiosidad intelectual, donde la contratación comience a basarse más en el potencial del individuo que en sus conocimientos estáticos del pasado.





