
En un país donde el número de usuarios de pagos digitales superará los 25 millones en 2025, según proyecciones de Statista, y donde en 2024 se registraron más de 24.000 millones de ciberataques, el sector financiero enfrenta un desafío estructural: sostener el crecimiento de los canales digitales sin comprometer la seguridad.
“Los servicios financieros digitales están ganando popularidad en Colombia, especialmente entre los adultos jóvenes y las mujeres. Esto impulsa transferencias digitales y autenticación biométrica, elevando el rol crítico de la ciberseguridad bancaria”, afirma Claudio Baumann, director general para Latinoamérica de Akamai.
Pérdida de datos y fraude: riesgos que crecen al ritmo de la digitalización
La encuesta revela que uno de cada tres colombianos ha experimentado pérdida de datos, un porcentaje que aumenta al 41% en los grupos socioeconómicos más altos. Este comportamiento coincide con un mayor uso de servicios digitales y mayor exposición a amenazas en línea.
En cuanto al fraude bancario, el panorama muestra un amplio desconocimiento: el 43% de los usuarios no sabe cómo fue víctima del fraude, mientras que quienes sí identificaron el ataque mencionan acceso no autorizado a sus cuentas, un 15% y fallas de autenticación un 12%.
El desconocimiento sobre la naturaleza de los fraudes dificulta la prevención y la reacción oportuna, un problema que el sector financiero deberá abordar a través de estrategias de comunicación más claras.
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Confianza alta, prevención baja
A pesar del aumento de incidentes, los colombianos mantienen una percepción positiva sobre la banca digital: el 89% se siente seguro utilizando estos servicios y valora especialmente la rapidez y accesibilidad de las plataformas.
Sin embargo, esta confianza contrasta con hábitos de protección limitados. Solo el 36% de los usuarios verifica conectarse a una red segura cuando accede a su banco en línea, lo que implica que dos de cada tres pueden estar usando redes públicas vulnerables en cafeterías, centros comerciales o aeropuertos.
La encuesta también destaca que el 84% cree que las instituciones financieras son responsables de la seguridad, pero el 82% reconoce que también es su responsabilidad proteger su información, reflejando una percepción dual que no siempre se traduce en buenas prácticas.
Transferencias y biometría: los métodos más confiables
Los colombianos consideran que las transferencias electrónicas son el método de pago más seguro con un 34%. En cuanto a mecanismos de acceso, la biometría (huella dactilar o reconocimiento facial) predomina ampliamente, utilizada por el 54% de los usuarios.
Esta preferencia ha impulsado la adopción de aplicaciones móviles y plataformas financieras, consolidando un ecosistema digital más amplio, aunque más exigente en términos de protección.
Un escenario que exige modernización y cultura digital
Para Akamai, el crecimiento de la banca digital abre oportunidades para fortalecer la seguridad y la confianza. Sin embargo, lograrlo requiere una estrategia integral basada en tecnologías avanzadas, como automatización, validación automática, monitoreo en tiempo real, cifrado y modelos predictivos, y un esfuerzo conjunto entre bancos, reguladores y expertos en ciberseguridad.
“El crecimiento de la banca digital en Colombia ofrece la oportunidad de reforzar la ciberseguridad y comunicar mejor los riesgos. Pero los bancos deben equilibrar cuidadosamente la seguridad y la innovación en esta era digital”, señala Baumann.
A medida que más colombianos migran hacia plataformas digitales, la protección de los datos personales y financieros se vuelve un componente indispensable para mantener la estabilidad y credibilidad del sistema financiero. La consolidación de la banca digital no dependerá únicamente de la tecnología, sino también de la adopción de una cultura de prevención y de un ecosistema coordinado que garantice la seguridad para todos los usuarios.



