Fabio Assolini, director del Equipo Global de Investigación y Análisis de Kaspersky para América Latina. Foto: cortesía Kaspersky, Portal ERP Colombia.
Colombia registró más de 35 millones de intentos de ataque de ransomware entre agosto de 2024 y junio de 2025, según el Panorama de Amenazas de Kaspersky 2025. Aunque América Latina experimentó una reducción del 7% en este tipo de incidentes frente al año anterior, el informe advierte que la región sigue enfrentando un escenario crítico, con más de 1,1 millones de intentos registrados y un promedio de dos ataques por minuto.
El país se ubicó en el quinto lugar del ranking regional, detrás de Brasil (549 mil), México (237 mil), Chile (43 mil) y Ecuador (37 mil). La caída general en los registros se atribuye, en parte, a la detención del grupo cibercriminal Phobos, responsable de una de las familias de ransomware más activas y que llegó a afectar al 4,44% de las organizaciones latinoamericanas.
De acuerdo con Fabio Assolini, director del Equipo Global de Investigación y Análisis de Kaspersky para América Latina, la disminución de los casos no debe interpretarse como una señal de alivio. “Aún enfrentamos un panorama preocupante, con ataques que pueden paralizar operaciones críticas, generar pérdidas financieras significativas y comprometer la confianza del público”, advirtió.
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El informe destaca que empresas de todos los sectores —incluidas salud, tecnología y servicios públicos— son objetivos frecuentes, y que las consecuencias pueden ser graves, desde la interrupción de operaciones hasta el cierre definitivo de organizaciones.
Entre las medidas de prevención recomendadas, Kaspersky sugiere mantener los sistemas actualizados, realizar copias de seguridad fuera de línea, y reforzar los protocolos de seguridad interna para evitar filtraciones de datos. Asimismo, se recomienda implementar soluciones de detección avanzada (anti-APT y EDR) que permitan identificar y contener ataques antes de que causen daños mayores.
El estudio concluye que, aunque las cifras globales muestran cierta estabilización, la evolución constante de las tácticas de los ciberdelincuentes exige una mayor inversión en ciberseguridad y capacitación para proteger tanto a las empresas como a las instituciones públicas en la era digital.




