Proofpoint ha publicado su informe 'Ransomware en la era de la IA 2026', según el cual la inteligencia artificial está haciendo que los ataques de ransomware sean significativamente más efectivos al mejorar las campañas de phishing, suplantación de identidad y robo de credenciales. El estudio, elaborado a partir de una encuesta a 953 profesionales de ciberseguridad en 12 países, concluye que casi dos tercios (65%) de las organizaciones afectadas por ransomware reconoce que la IA ha aumentado la eficacia de los ataques que han sufrido.
La investigación describe una evolución del ransomware, que ha dejado de ser un simple evento de cifrado para convertirse en una campaña de extorsión sostenida. Los atacantes roban cada vez con más frecuencia credenciales y datos confidenciales antes de desplegar el cifrado, aprovechando comunicaciones de confianza para lograr el acceso inicial y manteniendo después una presión continua mediante sucesivas demandas de rescate.
Ryan Kalember, director de estrategia de Proofpoint, ha afirmado que "la IA no ha cambiado los fundamentos del ransomware, pero ha mejorado sustancialmente los ataques que conducen al ransomware". El directivo ha explicado que "hoy en día, los atacantes emplean la IA para crear correos electrónicos de phishing altamente convincentes, componentes de malware como scripts y campañas de robo de credenciales que explotan la confianza humana a gran escala", y ha advertido de que las organizaciones que siguen abordando el ransomware como un problema de endpoints o de recuperación pierden de vista el origen real de estos ataques.
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En España, el 52% de las organizaciones que ha sufrido un ataque de ransomware considera que la IA ha aumentado su efectividad, ya sea de forma significativa (27%) o moderada (25%), mientras que solo un 8% no encuentra evidencia de uso de IA en el incidente. Los datos también confirman que el factor humano sigue siendo la principal puerta de entrada: los enlaces maliciosos han sido el vector inicial más común (40%), seguidos de la recolección de credenciales (39%), el phishing por correo electrónico (38%) y los archivos adjuntos maliciosos (33%).
El informe subraya además que pagar el rescate no resuelve el problema, sino que tiende a agravarlo. La mitad de las organizaciones españolas afectadas ha pagado un rescate, pero un 35% de ellas se ha enfrentado después a una segunda demanda de extorsión, lo que refleja el paso de un pago único a una negociación continua basada en múltiples formas de presión: cifrado persistente, datos robados y amenaza de difusión pública. De hecho, el 58% de las organizaciones españolas confirma haber sufrido robo de datos durante el incidente, una cifra que evidencia que el objetivo actual de los atacantes ya no es tanto bloquear sistemas como adquirir datos, identidades y acceso persistente.
Preguntadas por qué el ataque logró eludir sus controles, el 42% de las organizaciones españolas atribuye el fallo a que los empleados no sospecharon porque el ataque parecía auténtico, mientras que un 30% señala que los usuarios llegaron a interactuar directamente con contenido malicioso. El estudio compara además la situación española con la de otros mercados: España registra las tasas más bajas de efectividad de ataques mejorados por IA (52%) y de pagos de rescate (50%) entre los países analizados, aunque presenta una tasa comparativamente alta de robo de datos confidenciales (58%). En países como Japón, India y Singapur, en cambio, la interacción directa de los usuarios con contenido malicioso resulta un factor de evasión de controles todavía más determinante, con tasas de entre el 48% y el 49%.






