La rentabilidad que las empresas obtienen de sus inversiones en inteligencia artificial continúa aumentando a medida que la tecnología avanza desde la fase de experimentación hacia casos de uso más consolidados. Así lo refleja el informe 'Value of AI Report 2026', elaborado por SAP y Oxford Economics a partir de una encuesta realizada a 2.600 directivos de 13 países, que sitúa a la IA agéntica como uno de los principales motores de creación de valor para las organizaciones durante los próximos años.
Según el estudio, la inversión media mundial en inteligencia artificial alcanza este año los 28 millones de dólares por empresa, ligeramente por encima de los 26,7 millones registrados en 2025. Sin embargo, el incremento más significativo se produce en el retorno esperado de esas inversiones. Las compañías prevén obtener un retorno de la inversión (ROI) del 21% durante 2026, equivalente a 6,3 millones de dólares, frente al 16% estimado el año anterior. Además, las previsiones apuntan a que esta cifra crecerá hasta el 38% en un plazo de dos años, lo que supondría un retorno medio de 15,9 millones de dólares.
La IA agéntica concentra buena parte de esas expectativas. De acuerdo con el informe, el retorno medio previsto derivado de esta tecnología alcanzará los 17,6 millones de dólares en los próximos dos años, más de cuatro veces por encima de la estimación realizada un año antes, situada en 4,3 millones de dólares.
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Sean Kask, Chief AI Strategy Officer de SAP, señala que "la IA ha pasado de la experimentación a la ejecución, y eso está empezando a traducirse en retornos reales", aunque advierte de que todavía queda recorrido. En este sentido, explica que "una IA que carece de contexto —ya sea de procesos, datos o gobernanza—, en el mejor de los casos genera actividad sin resultados y, en el peor, crea riesgos".
El informe también pone de manifiesto que la inteligencia artificial está ganando peso en las operaciones empresariales. Actualmente, cerca de un tercio de las tareas de una organización media (30%) cuenta con algún tipo de apoyo de la IA, porcentaje que podría elevarse hasta el 48% en los próximos dos años.
No obstante, la investigación revela que la adopción estratégica todavía es limitada. Aunque la inversión planificada en IA prácticamente se ha duplicado respecto al año anterior hasta alcanzar el 17%, el enfoque predominante sigue siendo el despliegue de iniciativas aisladas, presente en el 41 % de las organizaciones.
Para Kask, "el siguiente paso para generar valor será integrar profundamente la IA con los datos y los procesos contextuales", aunque advierte de que las organizaciones deben comprender que "la IA suele aportar un valor más difícil de medir de lo esperado y un riesgo que evoluciona más rápido de lo que la mayoría de los modelos de gobernanza pueden seguir", por lo que considera que «la gobernanza de la IA desempeña un papel fundamental para liberar el valor de esta tecnología».
En sus conclusiones, el directivo sostiene que "obtener un valor real de la IA no será fácil porque exige un nuevo enfoque" y añade que las empresas deberán conectar la inteligencia artificial con los datos y procesos que sustentan su actividad para dotarla del contexto y la gobernanza necesarios. Según explica, ese modelo es lo que SAP denomina la empresa autónoma y concluye que "no se trata de un cambio técnico, sino humano, porque solo se puede obtener un valor real cuando agentes, procesos y personas trabajan como uno solo".
Los resultados también apuntan a carencias en el liderazgo y la preparación de las empresas. Solo el 46% dispone de un responsable específico para impulsar la adopción de la inteligencia artificial, mientras que el 52% afirma contar con marcos claros para su desarrollo y únicamente el 41% ofrece formación sobre capacidades y riesgos asociados a esta tecnología.
A pesar de ello, el 69% de las organizaciones se muestra satisfecha con el retorno obtenido hasta ahora, aunque más de dos tercios consideran que todavía no están aprovechando todo el potencial de la inteligencia artificial.
Respecto a la IA agéntica, el 83% de las empresas cree que tendrá un potencial moderado o muy elevado para transformar su organización. Sin embargo, únicamente el 3 % afirma estar completamente preparado para su adopción, mientras que la mayoría reconoce encontrarse solo parcialmente preparada o directamente no preparada.
Entre los principales obstáculos para aumentar el valor obtenido de la IA destacan la calidad de los datos, la capacitación de la plantilla y la gobernanza. El 73% de las empresas identifica problemas relacionados con datos incompletos, una situación que provoca retrabajos, retrasos o acumulación de tareas en el 79% de las organizaciones debido a resultados de IA de baja calidad.
En el ámbito del talento, el 78% considera que los programas de capacitación no evolucionan al mismo ritmo que las herramientas de inteligencia artificial o manifiesta dudas al respecto. Además, el uso de herramientas de IA no autorizadas por la organización continúa creciendo y ya está presente, al menos ocasionalmente, en el 69 % de las empresas.
La gobernanza constituye otro de los principales desafíos identificados por el estudio. Solo el 12 % de las organizaciones considera que dispone plenamente de las capacidades, procesos y marcos necesarios para gobernar eficazmente la inteligencia artificial. En el caso específico de la IA agéntica, el 38% carece de procesos de supervisión humana (human-in-the-loop), el 37% no dispone de controles de permisos y accesos para los agentes y únicamente el 44% mantiene un registro de los agentes desplegados en la empresa.






