Foto: cortesía. Portal ERP LATAM.
Lejos de limitarse a pruebas con chatbots o modelos generativos, las empresas están evolucionando hacia sistemas multiagente capaces de coordinar tareas, tomar decisiones y ejecutar procesos complejos de manera autónoma. Esta tendencia queda en evidencia en el informe 2026 State of AI Agents elaborado por Databricks, que muestra un cambio claro del enfoque experimental hacia aplicaciones de IA con impacto directo en el negocio.
En América Latina, este aspecto toma relevancia significativa en el ámbito del software de gestión empresarial, donde las soluciones que integran IA ayudan a automatizar procesos, reducir costos y personalizar experiencias de cliente. Sin embargo, estamos al borde de una nueva etapa más ambiciosa y profunda: el paso de la IA convencional hacia los agentes de IA, también conocidos como la IA agentiva, una evolución que promete redefinir cómo las empresas gestionan sus operaciones y toman decisiones estratégicas.
El mismo informe indica que el uso de flujos de trabajo multiagente —donde múltiples agentes de IA especializados colaboran y ejecutan tareas complejas de forma autónoma— creció un 327% en solo cuatro meses. Este salto no es un fenómeno aislado: refleja cómo las organizaciones están superando la fase experimental de chatbots y herramientas de IA puntuales para integrar agentes que planifican, toman decisiones y ejecutan flujos de trabajo interdependientes que antes requerían intervención humana o procesos fragmentados.
Para las empresas proveedoras de software de gestión empresarial (ERP, CRM y plataformas de operaciones) en Latinoamérica, esta transición no es una simple tendencia tecnológica, sino una necesidad estratégica. Los sistemas multiagente pueden, por ejemplo, coordinar subprocesos dentro de un ERP como gestión de inventario, planificación de producción, atención al cliente y cumplimiento normativo con una eficiencia y autonomía que trasciende las capacidades de la IA generativa tradicional.
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Este cambio no solo tiene impacto en productividad: también reconfigura el rol del software de gestión. En lugar de ser herramientas reactivas que responden a consultas o tareas puntuales, los ERPs del futuro estarán habilitados por agentes que anticipan necesidades, orquestan flujos de trabajo y apoyan decisiones en tiempo real. Para los proveedores latinoamericanos, esto representa una oportunidad y un desafío: las empresas cliente esperan soluciones que no solo automaticen, sino que actúen de forma autónoma con coherencia empresarial, generando valor tangible y medible.
Sin embargo, la integración de IA agentiva también trae consigo retos de gobernanza, datos, seguridad y cultura organizacional que no pueden pasarse por alto. Para capitalizar plenamente estos sistemas, las compañías deben invertir en marcos de gobernanza claros, estrategias de datos robustas y capacidades internas que comprendan la lógica y los riesgos de múltiples agentes colaborativos.
Tal como lo plantea Zoho Corporation, estos sistemas, diseñados para colaborar estrechamente con las personas, ampliarán su valor con el tiempo y se adaptarán a múltiples tareas. Aun así, la experiencia humana seguirá siendo esencial, como elemento de supervisión que garantice criterio, ética y sentido estratégico.
Hace algunos años, la conversación giraba en torno a cómo la inteligencia artificial podía mejorar los negocios a través de automatizaciones aisladas. Hoy, el cambio es mucho más profundo: ya no se trata de un solo agente de IA, sino de ecosistemas completos de agentes inteligentes que colaboran entre sí. Es un importante salto pasar de depender de un único conductor a contar con un equipo perfectamente sincronizado, donde cada agente cumple una función específica y, en conjunto, alcanzan niveles de eficiencia y resultados imposibles de lograr de manera individual. Así lo resumió Amy Webb durante el 18.º Tech Trend Report.
Desde la perspectiva de COSMO CONSULT, un agente autónomo es una parte del software impulsada por IA que: trabaja en tu nombre, toma decisiones en tiempo real y ejecuta tareas sin que requiera dar instrucciones paso a paso. A diferencia de los chatbots tradicionales, que solo responden cuando el usuario escribe algo, los agentes autónomos: ajustan la estrategia sin intervención humana constante, siguen una ruta estructurada para analizar, decidir y actúan de forma proactiva ante señales de negocio.
En ese sentido, las organizaciones obtienen equipos más enfocados en decisiones estratégicas y dedican menos tiempo en tareas repetitivas.
En definitiva, para el software de gestión empresarial en Latinoamérica, la era de los agentes de IA representa mucho más que una mejora incremental: es el siguiente salto competitivo. Aquellas empresas que anticipen este cambio, integren capacidades multiagente con sentido de negocio y gestionen los riesgos asociados, serán las que avancen con mayor fuerza en los próximos años. La pregunta ya no es si adoptar agentes inteligentes, sino cómo hacerlo con sentido estratégico y confianza organizacional.




