Portal ERP
VolverCiberseguridad

La confianza digital será el verdadero diferencial competitivo de las empresas latinoamericanas

La expansión de las fintech, billeteras digitales, y en general la economía colaborativa ha ampliado significativamente el acceso a servicios digitales en la región.

Adriana Prieto
30 jul 2026
T|Fonte:18px
6 min de lectura
La confianza digital será el verdadero diferencial competitivo de las empresas latinoamericanas

La transformación digital en América Latina ya no se mide únicamente por la adopción de nuevas tecnologías, la migración a la nube o el crecimiento de los servicios financieros digitales. El verdadero desafío comienza cuando las organizaciones deben demostrar que son capaces de proteger la identidad de sus usuarios en un escenario donde el fraude evoluciona al mismo ritmo que la innovación.

La expansión de las fintech, billeteras digitales, y en general la economía colaborativa ha ampliado significativamente el acceso a servicios digitales en la región. Sin embargo, este crecimiento también ha abierto la puerta a una nueva generación de amenazas impulsadas por inteligencia artificial, deepfakes y sofisticadas técnicas de suplantación de identidad.

Para Samer Atassi, vicepresidente de Jumio para América Latina, la región atraviesa un momento decisivo: mientras la digitalización acelera los negocios, también obliga a replantear la forma en que las empresas entienden la confianza digital. "La transformación digital se aceleró de forma radical desde la pandemia. Muchas organizaciones tuvieron que digitalizarse porque, de lo contrario, simplemente quedaban fuera del mercado. Pero ese crecimiento también vino acompañado de un incremento muy importante del fraude", afirma.

Según el ejecutivo, el problema ya no responde a los esquemas tradicionales de delincuencia. "Hoy, el criminal ya no está en la esquina con una pistola; está detrás de internet intentando suplantar una identidad, robar dinero o aprovechar vulnerabilidades en procesos de validación que no son suficientemente robustos", señala.

Los datos que observa Jumio reflejan esa evolución. Solo durante el último año la compañía identificó un incremento del 700% en los ataques mediante inyección de video para intentar vulnerar sistemas de verificación de identidad. Una cifra que, más allá de su magnitud, evidencia una realidad: el fraude dejó de ser un evento ocasional para convertirse en un fenómeno dinámico que obliga a innovar permanentemente a fin de estar siempre un paso adelante del cibercrimen.

"La única manera de detener el fraude es entender cómo está evolucionando. Hoy puede ser la inyección de video; mañana será otra técnica distinta. El fraude siempre va a existir. La diferencia está en qué tan rápido somos capaces de modernizar nuestros sistemas para enfrentarlo", sostiene.

Cuando cumplir con la regulación ya no es suficiente

Uno de los mayores errores que pueden cometer las organizaciones, de acuerdo con el experto, consiste en considerar la verificación de identidad únicamente como un requisito normativo.

En distintos mercados latinoamericanos, los reguladores han fortalecido las exigencias para las entidades financieras y fintech, incrementando las responsabilidades frente a los casos de fraude y suplantación de identidad. Sin embargo, Atassi considera que el verdadero reto no está en cumplir el mínimo exigido, sino en comprender que la confianza digital es un activo estratégico para el negocio.

"Muchas empresas simplemente hacen el 'check' regulatorio: implementan lo mínimo que exige la norma. Pero las organizaciones líderes van más allá. No solo validan una identidad; construyen procesos robustos que protegen realmente a sus usuarios frente a amenazas cada vez más sofisticadas", explica.

Para el ejecutivo, la regulación establece el objetivo, pero rara vez define la mejor tecnología para alcanzarlo. Por ello, las organizaciones deben desarrollar capacidades para evaluar soluciones, entender sus diferencias y seleccionar aquellas que realmente respondan al nivel de riesgo que enfrentan. "No se trata solamente de cumplir con la regulación; se trata de cumplir con la responsabilidad de proteger la identidad de nuestros usuarios", enfatiza el ejecutivo.

Seguridad sin comprometer la experiencia del cliente

Uno de los grandes dilemas de las empresas digitales consiste en encontrar el equilibrio entre fortalecer los mecanismos de seguridad sin afectar la experiencia del cliente. Cada paso adicional durante un proceso de registro o autenticación puede traducirse en abandono, pérdida de conversiones o menor crecimiento del negocio. Sin embargo, reducir los controles podría incrementar la exposición al fraude.

"Las empresas existen para atraer y retener usuarios, no para perseguir estafadores. La pregunta es cómo protegemos a las personas sin agregarles fricción innecesaria", remarca Atassi. Desde su perspectiva, encontrar el equilibrio entre ambas obligaciones de negocio será uno de los factores competitivos más relevantes durante los próximos años, un punto donde la llamada ‘identidad reutilizable’ podría aportar valor. "La identidad reutilizable permite alcanzar ese balance. Si ya conozco al usuario dentro del ecosistema, no necesito pedirle nuevamente todos sus documentos. Puedo reducir la fricción y, al mismo tiempo, aumentar la capacidad de detectar fraude", explica.

El resultado, asegura, no solo mejora la experiencia digital, sino que fortalece el cumplimiento regulatorio sin sacrificar eficiencia operativa.

La madurez digital dependerá más de la organización que de la tecnología

Aunque Latinoamérica presenta distintos niveles de desarrollo, Atassi considera que el grado de madurez de las organizaciones ya no depende exclusivamente del tamaño de la empresa o del presupuesto destinado a ciberseguridad.

En su opinión, las compañías que mejor están respondiendo al nuevo escenario son aquellas que logran integrar las áreas de negocio con los equipos de riesgo, fraude y cumplimiento.

"Siempre existe una tensión natural: el área comercial quiere crecer y el área de fraude quiere detener cualquier riesgo, incluso si eso implica agregar más fricción. Lo verdaderamente interesante es cuando aparece un rol capaz de mediar entre ambos mundos y encontrar un equilibrio", comenta.

Esta visión refleja un cambio profundo en la gestión empresarial. La protección de identidad deja de ser un asunto exclusivamente tecnológico para convertirse en una decisión estratégica que involucra crecimiento, experiencia del cliente, regulación y reputación corporativa.

A ello se suma otro elemento que, para Samer, será determinante: la velocidad de aprendizaje. "La tecnología evoluciona extremadamente rápido, tanto para realizar acciones positivas como para cometer fraude. Tanto empresas como reguladores tienen que aprender a esa misma velocidad".

La confianza digital como nueva ventaja competitiva

Lejos de representar una debilidad, el alto nivel de fraude que experimenta América Latina podría convertirse en un catalizador para construir un ecosistema digital más sólido, así lo destaca el vicepresidente de Jumio.

La creciente desconfianza de los consumidores hacia la identidad digital está obligando a las organizaciones a elevar sus estándares de seguridad. "Los latinoamericanos son hoy quienes más desconfían de la suplantación de identidad y del fraude digital. Paradójicamente, eso es positivo porque presiona a las empresas para implementar sistemas mucho más robustos", señala.

El ejecutivo considera además que esta presión termina beneficiando a todo el ecosistema. Usuarios más exigentes impulsan mejores tecnologías; empresas más preparadas incentivan regulaciones más sólidas; y reguladores más maduros elevan el estándar competitivo de toda la industria.

"Si un usuario no confía en una organización, nunca le entregará su información ni su dinero. Por eso la confianza digital dejará de ser un tema operativo para convertirse en uno de los principales diferenciales competitivos de las empresas latinoamericanas", concluye.

En una economía impulsada por inteligencia artificial, automatización y servicios completamente digitales, la capacidad para generar confianza será tan estratégica como la propia innovación tecnológica. Las empresas que comprendan que la identidad digital constituye el punto de partida de la relación con sus clientes estarán mejor preparadas para crecer en un mercado donde la velocidad ya no es suficiente: también será indispensable ofrecer seguridad, transparencia y credibilidad.

Compartir:
Adriana Prieto
Adriana PrietoColumnista

Periodista · Portal ERP

Periodista Portal ERP LATAM

LinkedIn