Foto: Netsoft. Portal ERP LATAM .
El debate sobre la Inteligencia Artificial ha estado dominado por ejemplos llamativos: generación de imágenes, escritura automática de textos, asistentes creativos y demostraciones espectaculares de modelos conversacionales. Sin embargo, este año, el verdadero cambio estructural de la IA se ha producido a través de numerosos avisos virales. Ocurre en el backoffice, ese espacio silencioso donde las empresas se mueven para controlar sus inventarios, cumplir con sus obligaciones y trabajar en una operación sostenible que impacte la vida del usuario final.
Según McKinsey, el 65 % de las organizaciones utilizan IA generativa en al menos una función empresarial, a veces el doble de veces antes. Por su parte, el Foro Económico Mundial indica que para 2027, alrededor del 42 % de las tareas empresariales podrían automatizarse, con una exposición especialmente alta —hasta el 65 %— en actividades basadas en el procesamiento de datos, precisamente aquellas que constituyen la columna vertebral del backoffice.
“Estamos ante una reconfiguración completa de cómo funciona la administración empresarial, de la mano de la Inteligencia Artificial. Lo que realmente cambia la vida de una empresa no es que la IA escriba un mensaje más rápido, sino que elimine errores, equivocaciones y decisiones en ciencia que históricamente han drenado tiempo, dinero y tranquilidad operacional”, afirma Elisa García Barragán , CEO de Netsoft.
A partir de este punto, la narrativa deja de tratarse de futurismo y se convierte en un análisis de lo que ya está ocurriendo dentro de las organizaciones. La automatización dejó de ser un ideal aspiracional, gracias a la disponibilidad de modelos de IA generativa más accesibles, así como la madurez de los sistemas empresariales en la nube y la presión competitiva derivada del nearshoring, están acelerado la adopción de IA dentro del ERP.
Elisa García Barragán explica que lo que hace cinco años hubiese parecido una visión adelantada hoy es un movimiento pragmático: automatizar tareas críticas ya no es una ventaja, sino un requisito para sostener la operación en sectores donde la trazabilidad, la precisión y la capacidad de anticipación se han vuelto obligatorias.
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El escenario en nuestra región
En México y Latinoamérica, de acuerdo con Elisa García Barragán, esta necesidad se vuelve aún más evidente. Las empresas se enfrentan al desafío de digitalizar sus operaciones en favor de sus cadenas de suministro, a la exigencia de sus clientes y socios, y a la necesidad de tener los datos en tiempo real, sin márgenes de error. Para la ejecutiva, la IA en el backoffice es esencial para rescatar a los colaboradores del desgaste y, lejos de reemplazarlo, se posiciona como la herramienta clave para evitar los cierres contables que se prolongan hasta la madrugada, las conciliaciones que requieren cientas de validaciones manuales, los inventarios que no cuadran y los reportes financieros tardíos, entre otros retos que se enfrentan todos los días.
“La capacitación e implementación de IA en soluciones claves como el ERP de todo negocio es el punto de partida hacia esa transformación en la que el deterioro continuo de tiempo, energía y recursos se mitigue de forma tangible para los colaboradores”, señala.
Un ERP moderno ya no es únicamente una herramienta de registro; es una plataforma que incorpora capacidades analíticas, predictivas y generativas dentro de cada paso del proceso administrativo. Por ejemplo, la detección inteligente de anomalías financieras permite identificar irregularidades antes de que se conviertan en pérdidas. La generación automatizada de narrativas financieras traduce datos en explicaciones claras sobre el desempeño del negocio, reduciendo la dependencia de análisis manuales extensos. Y la captura inteligente de facturas, impulsada por IA, elimina uno de los focos históricos de errores y reprocesos en compras y cuentas por pagar.
En operaciones e inventarios, el cambio es igualmente profundo. La previsión de la demanda no depende únicamente de la intuición, sino de modelos que procesan los clientes, las temporadas, las variaciones del mercado y el comportamiento del cliente para generar predicciones precisas. Las alertas tempranas sobre posibles desabastecimientos, excedentes o interrupciones en la cadena de suministro permiten tomar decisiones más oportunas y reducir significativamente el riesgo operativo. En un contexto como el mexicano, donde la variabilidad puede abarcar desde factores logísticos hasta fenómenos climáticos, esta capacidad de respuesta se vuelve crucial.
La IA dentro del ERP opera silenciosamente, sin la espectacularidad visual de las aplicaciones que generan contenido. Su función no es sorprendente, sino que apoya la estructura diaria de la organización. El rol de consultores especializados, como Netsoft, es ayudar a las empresas a integrar estas capacidades en sus flujos reales, alineando la automatización para lograr resultados tangibles.
Elisa García Barragán concluye que el punto común que observan quienes adoptan IA operacional es que los beneficios no vienen “de un solo golpe”, sino a través de pequeñas victorias acumuladas: registros contables más cortos, procesos con menor fricción, menos fallas, mayor claridad financiera, compras más controladas, inventarios mejores alineados con la demanda y decisiones tomadas con evidencia en lugar de urgencia.
En definitiva, el debate sobre la IA empresarial no debería centrarse en lo que la tecnología es capaz de generar, sino en lo que puede prevenir. En los próximos meses, la pregunta clave para los directores no será si deben incorporar la IA en sus operaciones, sino en qué parte de su proceso administrativo desea demostrar resultados claros y medibles que impacten en la vida del usuario final.




