
Foto: Generada con IA.
Uno de los sectores más relevantes para México es el turismo, posicionándose frecuentemente entre los 10 países más visitados del mundo, según datos del INEGI. Y de cara a uno de los eventos más importantes para este sector, la Copa FIFA 2026, donde México comparte sede con Estados Unidos y Canadá, se espera una alta derrama económica proveniente justamente del turismo que viene al país para vivir este evento.
A medida que el calendario avanza, la conversación está dejando de ser puramente deportiva para transformarse en una hoja de ruta financiera crítica. La Copa Mundial de la FIFA 2026 no es solo un evento relevante para el deporte; es un importante catalizador de transformación digital, y no hablamos solo de la manera en que los aficionados, organizadores, y jugadores vivirán el torneo, sino en la expectativa de pagos.
Para las empresas, este tema se ha vuelto urgente: se demandará una infraestructura de pagos digital en un país que aún domina el efectivo. Según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera, el uso de efectivo en México aún representaba el 78% para el cierre del 2024.
Estudio similar de Nuek, una compañía de Indra Group, mostró que casi 66% de los consumidores bancarizados en México se han visto obligados a utilizar efectivo o un medio de pago distinto al que preferían, por falta de aceptación, problemas técnicos o restricciones del comercio. Esta brecha refleja la urgencia de un ecosistema financiero más robusto y variado que pueda combatir esta fuerte disparidad. No se trata solo de logística; es una cuestión de competitividad económica.
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El punto de inflexión del Mundial: 5 millones de razones para digitalizar
Con una expectativa de más de 5.5 millones de visitantes internacionales y una derrama económica que se incrementará hasta 48%, según datos de la Secretaría del Turismo, México se enfrenta a un perfil de consumidor que en su mayoría no carga efectivo. El turista de 2026, proveniente de economías altamente digitalizadas, espera que su reloj inteligente o su smartphone sean su única billetera.
México enfrenta los siguientes retos en pagos digitales:
- Fricción es sinónimo de pérdida: un sistema de pago que tarda más de 5 segundos o que rechaza transacciones internacionales es una venta perdida.
- Crecimiento del Real-Time: En 2025, el sistema SPEI registró más de 7,300 millones de transacciones, un crecimiento del 40% respecto al año anterior. La infraestructura está ahí, pero la adopción en el punto de venta (PoS) minorista sigue siendo el cuello de botella.
- Adopción de CoDi y DiMo: Aunque Banxico ha impulsado estas plataformas (Cobro Digital y Dinero Móvil), su uso sigue siendo bajo en comparación con las transferencias SPEI tradicionales.
- Opciones de pago modernas: Ya no sólo se habla de pagos y aceptación de tarjetas o medios digitales. Turistas necesitan pagar con métodos como su smartphone o reloj digital, en segundos y de manera segura.
Prioridades estratégicas
La modernización no es simplemente cambiar terminales. Los directivos deben priorizar tres pilares fundamentales antes del pitazo inicial:
- Interoperabilidad Total: La adopción de DiMo (Dinero Móvil) y CoDi debe ser masiva. Los comercios deben ser capaces de procesar pagos instantáneos que se liquiden en tiempo real, optimizando el flujo de caja.
- Aceptación de Wallets Globales: La integración nativa con Apple Pay, Google Pay y billeteras digitales asiáticas ya no es un lujo, sino un estándar de servicio básico para el turismo de alto valor.
- Pagos Sin Contacto (NFC): La migración hacia "Tap-to-Pay" reduce las filas y mejora la rotación de clientes en zonas de alta densidad, como estadios y centros turísticos en CDMX, Monterrey y Guadalajara.
- Pagos seguros: Con el aumento de transacciones inalámbricas, los puntos de venta mal protegidos son vulnerables a la interceptación de datos de tarjetas extranjeras, lo que podría derivar en sanciones internacionales y crisis de relaciones públicas. La estrategia de digitalización debe ser realizada bajo altos estándares de seguridad digital.
La modernización de los métodos de pago para 2026 no es un proyecto del departamento de IT; es una iniciativa de continuidad de negocio. Los directivos que vean el Mundial como un evento transitorio perderán la oportunidad de cimentar una lealtad de cliente duradera y una eficiencia operativa que perdurará mucho después de que se entregue la copa.
La pregunta no es si la empresa está lista para el Mundial, sino si su ecosistema financiero es lo suficientemente ágil y seguro para competir en la economía global que aterrizará en suelo mexicano en menos de dos meses.




