Rack de conmutación de DE-CIX. Fotografía: Stefan Funke (CC BY-SA 2.0, vía Wikimedia Commons).
La evolución de la automatización industrial y la incorporación de inteligencia artificial (IA) en las fábricas están desplazando el foco de la competitividad desde la maquinaria hacia la infraestructura de red. Según DE-CIX, operador de Internet Exchanges (IX), la capacidad de las empresas para aprovechar tecnologías como los la computación en la nube, el edge computing o los robots colaborativos, dependerá de contar con redes capaces de gestionar grandes volúmenes de datos de forma segura y con una latencia mínima.
La compañía sostiene que la digitalización industrial exigirá infraestructuras de conectividad más flexibles para responder a las necesidades de producción en tiempo real. En este contexto, cita el informe 'Global Industrial Manufacturing Sector Outlook 2026' de PwC, que prevé que el grado de automatización en la industria pase del 18% actual al 50% en 2030, consolidándose como un elemento central de la estrategia de fabricación.
En este escenario, DE-CIX identifica tres tecnologías que considera determinantes para el desarrollo de la fabricación inteligente: los robots colaborativos impulsados por IA, las arquitecturas Secure Access Service Edge (SASE) y las redes e interconexiones definidas por software, capaces de adaptar dinámicamente la conectividad a las necesidades de cada proceso industrial.
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Los cobots representan uno de los principales exponentes de esta transformación. Gracias a la inteligencia artificial, estos sistemas pueden reconocer componentes, inspeccionar superficies, supervisar procesos y reaccionar ante incidencias en tiempo real, además de colaborar de forma segura con los operarios. "De nada sirve invertir millones en la maquinaria o la inteligencia artificial más avanzada si la red de la fábrica está obsoleta. El mayor cuello de botella para la productividad y la rentabilidad de la Industria 4.0 hoy no son los robots, sino la conectividad", ha señalado en este contexto César Vega, Business Cloud & Enterprise Sales Lead Southern Europe de DE-CIX.
Junto a la automatización, DE-CIX destaca que la evolución de la computación en la nube, el Internet de las Cosas (IoT) y el edge computing está impulsando la adopción de redes definidas por software. Estas arquitecturas permiten gestionar de forma dinámica la conectividad y priorizar el tráfico según las necesidades de cada aplicación industrial, sustituyendo configuraciones estáticas por modelos más flexibles.
La compañía también subraya el papel de las arquitecturas SASE, que integran funciones de conectividad y ciberseguridad desde la nube. Según explica, este modelo facilita la aplicación de políticas de acceso basadas en la identidad de usuarios, dispositivos y aplicaciones, al tiempo que protege las comunicaciones y optimiza el tráfico entre las distintas infraestructuras digitales.
Otro de los elementos que, según DE-CIX, será determinante para la industria será la interconexión directa entre redes. Este modelo permite establecer conexiones privadas con proveedores cloud y servicios críticos, reduciendo la dependencia del Internet público y disminuyendo la latencia en los intercambios de datos, un aspecto especialmente relevante para aplicaciones industriales que requieren respuestas en tiempo real.
Además de estas tecnologías, la empresa participa en el proyecto europeo NEXUS, desarrollado en el marco de la iniciativa IPCEI-CIS, cuyo objetivo es impulsar una infraestructura cloud-edge soberana para Europa basada en arquitecturas abiertas, APIs e interconexión definida por software.
Para César Vega, la conectividad dejará de ser un elemento de soporte para convertirse en un componente estratégico de la transformación industrial. En este sentido, ha añadido que "la infraestructura debe ser ultrarrápida, segura y suficientemente flexible para que esas inversiones generen realmente ventajas competitivas".
Con la creciente incorporación de la inteligencia artificial en los procesos productivos, DE-CIX considera que la competitividad de la industria dependerá cada vez más de la capacidad de las empresas para desplegar infraestructuras digitales preparadas para soportar aplicaciones avanzadas y entornos de fabricación cada vez más conectados.






