Hace poco más de un par de años, la inteligencia artificial generativa irrumpió en el software empresarial con una promesa sencilla: ayudar a los usuarios a ser más productivos. Los copilotos conversacionales empezaron a integrarse en las aplicaciones de gestión para responder preguntas, redactar documentos o resumir información. Esa etapa ya empieza a quedarse corta. Ahora, la carrera por los agentes de IA está redefiniendo al ERP.
Los anuncios de los últimos meses lo confirman. Los principales proveedores de software empresarial han dejado de hablar de asistentes que ayudan al usuario para centrarse en agentes que intervienen directamente en los procesos de negocio: un agente puede analizar una situación, coordinar varias tareas y ejecutar acciones dentro de unos límites definidos, sin esperar a que alguien se lo pida.
La consultora Gartner considera que este cambio responde a una transformación más profunda del software empresarial. Según sus previsiones, para 2028 el 70% de las organizaciones habrá pasado de la IA basada en asistentes o copilotos a sistemas orientados a resultados, capaces de ejecutar flujos completos de trabajo y no solo de ayudar a los usuarios.
Los movimientos recientes del mercado lo dejan bastante claro. Microsoft ha presentado nuevas capacidades agénticas para Dynamics 365 con Copilot, orientadas a automatizar procesos empresariales. Oracle ha ampliado Fusion Cloud SCM con cuatro aplicaciones agénticas para la planificación del inventario, la homologación de proveedores, la preparación de la producción y la gestión Kanban. SAP ha ido más lejos todavía: en su evento Sapphire 2026 presentó la "Autonomous Suite", con más de 200 agentes y 50 asistentes ya integrados en distintas áreas de negocio.
Por su parte, IFS ha ampliado su plataforma IFS Loops con Agent Studio, un entorno pensado para que usuarios sin conocimientos técnicos puedan configurar y supervisar sus propios "Digital Workers". La compañía asegura que uno de sus clientes, Kodiak Gas Services, ha recuperado 90.000 horas de trabajo al año gracias a un agente de reposición de material.
Cada fabricante usa su propia terminología y desarrolla capacidades distintas, pero el rumbo es el mismo: llevar los agentes de IA al corazón mismo de las aplicaciones empresariales. No estamos viendo simplemente una carrera por añadir agentes, sino una carrera por rediseñar el ERP alrededor de ellos.
Sin duda, detrás hay un cambio de fondo en lo que buscan las organizaciones. Tras la fase inicial de experimentación con la IA generativa, ya no se conforman con un asistente que responda preguntas. Lo que buscan reducir tiempos de ejecución, automatizar tareas repetitivas y tomar mejores decisiones en los procesos que de verdad importan para el negocio. En ese escenario, lógicamente, el papel de los profesionales también evoluciona: cada vez dedicarán menos tiempo a ejecutar tareas directamente y más a supervisar agentes que actúan dentro de unos límites y objetivos previamente definidos.
Ahí el ERP tiene una posición privilegiada. Concentra la información financiera, logística, comercial y de producción, así que es el lugar más lógico para desplegar agentes que actúen sobre procesos completos, no solo sobre tareas sueltas.
El reto, sin embargo, no es solo tecnológico. Cuanta más autonomía tengan estos agentes, más necesario será garantizar la calidad de los datos, establecer mecanismos de supervisión y asegurar que se pueda rastrear cada decisión que toman. Es algo que los propios fabricantes ya reconocen: Oracle, por ejemplo, describe su modelo como "autonomía con escalado": los agentes se ocupan de lo rutinario y derivan a una persona solo cuando el juicio humano puede cambiar realmente el resultado.
Gartner sostiene que la ventaja competitiva estará en los proveedores capaces de integrar esos agentes en el núcleo de sus sistemas de gestión, con mecanismos de identidad, permisos, gobierno y trazabilidad que permitan delegar la ejecución de procesos de forma segura. La consultora prevé además que, para 2030, los proveedores que se limiten a incorporar capacidades de IA sobre aplicaciones tradicionales podrían ver reducidos sus márgenes hasta en un 80%, frente a aquellos que rediseñen sus plataformas en torno a flujos de trabajo inteligentes orientados a resultados.
La carrera entre los grandes fabricantes ya no se decidirá solo por quién añade más funciones de IA a su plataforma. Se decidirá por quién consiga que sus agentes ejecuten procesos de negocio de forma fiable, segura y ajustada a lo que las organizaciones realmente necesitan.
Esta tendencia traerá una nueva relación entre usuarios y software empresarial. Los copilotos seguirán ayudando a las personas a interactuar con el ERP, pero serán los agentes quienes asuman cada vez más la ejecución de procesos completos. El resultado, ya lo estamos viendo, es un software empresarial menos centrado en responder y más orientado a actuar.






