Carlos Marina, cofundador de Worky
Con tan sólo cuatro meses para implementar las modificaciones correspondientes a la primera revisión que se hará rumbo a la jornada de las 40 horas, las empresas deberán aplicar ajustes que les ayuden a evitar las multas por hasta 586 mil pesos por fallas en el registro de asistencia y los horarios de la jornada laboral.
De acuerdo con Carlos Marina, cofundador de Worky, una de las principales modificaciones que deberán hacer las empresas radica en los contratos laborales, seguido del establecimiento de alternativas para contar con un registro digital de los horarios de trabajo de cada colaborador.
“Este ajuste en las jornadas laborales hasta llegar a 40 horas en el año 2030, implica que el valor de cada hora trabajada aumentará cerca de un 20%. Cada minuto mal registrado, cada hora extra mal calculada o cada retardo no detectado a tiempo contaminará la nómina con un impacto económico muy superior al de años anteriores”, explicó Marina.
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Tiempos de inspección y el cerco de la STPS
Durante 2026, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) enfoca sus programas de inspección en verificar la correcta integración salarial y la existencia de controles de jornada. Con la puesta en marcha de herramientas digitales de denuncia como el SIQAL y la coordinación con la PROFEDET, el margen de maniobra se ha cerrado.
A partir de 2027, las inspecciones ordinarias y extraordinarias solicitarán la trazabilidad del registro de asistencia. La carga de la prueba recae 100% en el patrón. Si una empresa no puede demostrar con registros claros la hora exacta de entrada, salida y tiempo extraordinario de sus colaboradores, la autoridad presumirá como ciertas las alegaciones del trabajador.
¿Qué sucede si una empresa incumple la reforma de las 40 horas?
Incumplir con los límites de la jornada laboral o carecer de un control fidedigno de asistencia genera un triple impacto financiero:
Sanciones directas de la LFT (STPS): El artículo 994 (Fracción IV Bis) establece multas de 250 a 5,000 UMAs por violaciones a las jornadas de trabajo. Esto equivale a sanciones que van desde los $29,300 hasta superar los $586,000 pesos. Cuando la falta es generalizada en una planta o cadena de tiendas, la autoridad laboral tiene la facultad legal de aplicar la sanción por cada trabajador afectado.
Efecto dominó con IMSS y SAT: Si el registro de asistencia no coincide con el CFDI de nómina emitido, el SAT puede rechazar la deducibilidad de los pagos por concepto de tiempo extraordinario. Asimismo, las inconsistencias en el cálculo de horas extra generan diferencias en el Salario Base de Cotización, detonando créditos fiscales y multas por parte del IMSS.
Desgaste y rotación del personal: En sectores con rotación operativa de hasta el 190% anual (como el retail), la falta de claridad sobre el pago de horas extra o el desfase en la entrega de recibos genera desconfianza inmediata, acelerando las renuncias voluntarias y elevando el costo de sustitución de personal.
¿Qué deben hacer las empresas hoy para cumplir?
El cumplimiento no se logra contratando más personal a ciegas ni recortando arbitrariamente las horas operativas. De acuerdo con Worky, este ajuste exige una reestructuración interna en tres pasos esenciales:
Auditoría de jornadas reales y turnos operables
Es necesario un primer diagnóstico, en el que se identifique la jornada real de cada área (diurna, nocturna o mixta). En plantas con turnos rotativos 24/7, se deberá recalcular los solapamientos de turno para evitar que las horas de entrega de guardias se conviertan en horas extra no presupuestadas.
Este proceso irá acompañado de la eliminación definitiva de la gestión manual, reemplazando las listas en papel y las hojas de cálculo por sistemas digitales, como Worky.
Anteriormente el registro de asistencia no era una obligación patronal y quienes contaban con él, tenían el exhorto de guardarlo tan solo un año. Sin embargo, la ley exige actualmente este registro digital de asistencia de los colaboradores, incluidos los puestos directivos.
Interconexión entre asistencia y nómina
La Automatización fiscal será crucial para asegurar que las incidencias de asistencia (entradas, retardo, tiempo extra) se traduzcan de forma automática en conceptos de pre-nómina, garantizando que el cálculo de horas dobles y triples cumpla con los límites legales antes del timbrado de CFDI, algo que es posible gracias a tecnologías de Inteligencia Artificial, que ahorra tiempo y evita errores humanos.
Actualización de contratos y reglamento internos
Ajustar las cláusulas de jornada laboral en contratos individuales, contratos colectivos y reglamentos internos depositados ante los Centros de Conciliación, será indispensable. La descripción de turnos a la gradualidad legal deberá estar visible.
“El primer paso para hacer frente a la reforma de las 40 horas no es un gasto en infraestructura ni una renegociación masiva de contratos. Es tomar la decisión de profesionalizar la gestión del tiempo y la nómina, entendiendo que pagar correctamente y a tiempo no es un lujo tecnológico, sino la base mínima de la dignidad laboral y la rentabilidad empresarial en México”, reiteró el cofundador de Worky.
El verdadero desafío de esta transición se concentrará en las industrias con jornadas intensivas y continuas. Sectores como hotelería, restaurantes y servicios, donde hoy se labora entre 54 y 60 horas semanales, junto con la seguridad privada y sus esquemas extendidos (12x12 o 24x24), enfrentan una reestructuración operativa de gran escala.
De igual forma, el retail, la salud privada y la logística deberán ajustar sus turnos de atención y rutas para cumplir con la norma. Sin embargo, la industria manufacturera perfila como la de mayores complicaciones técnicas debido al reajuste de sus cadenas de producción y turnos rotativos (3 turnos de 48 horas). Para todos ellos, la adaptación oportuna ya no es solo legal, sino un factor crítico de rentabilidad y sostenibilidad.





